Pocos niños se van a dormir sin mucho esfuerzo y adaptación. Es raro que un niño se duerma en su propia cama por sí mismo sin muchas indicaciones y sin aprender a seguir reglas estrictas. Hay algunas maneras de lidiar con los problemas de sueño de tu hijo.

Mantené una rutina breve

Una rutina de menos de 30 minutos es ideal porque los anima a ir a la cama y dormirse fácilmente. Si la rutina dura más que eso, o se torna muy elaborada, los bebés parlotean en lugar de calmarse.

Cómo lidiar con golpes en la cabeza y el balanceo del cuerpo

Los bebés emplean conductas rítmicas y repetitivas que los ayudan a calmarse para dormir, o durante la noche para volver a dormirse. Es muy común el primer año de vida. Golpean fuerte unos minutos, hasta media hora o más, pero es poco probable que se hagan daño.

Esto es lo que podés hacer para que el proceso sea más silencioso y cómodo:

  • Corré la cuna lejos de la pared.

  • Colocá protectores de goma debajo de las patas de la cuna para reducir el movimiento y el ruido. Colocá una alfombra gruesa debajo de la cuna.

  • Tratá de no ir a ver a tu hijo. Tu presencia puede reforzar esta conducta como algo para llamar la atención, en lugar de un hábito para tranquilizarse.

Pesadillas

Los pequeños y los niños en edad preescolar tienen la capacidad de soñar apenas aprenden a hablar. Generalmente, los hijos pequeños no pueden recordar sus sueños, incluso aquellos que los despiertan. Si observás que tu bebé tiene pesadillas frecuentes, pedí ayuda a un médico para descubrir el origen del estrés.

Ansiedad de separación

Para un niño que está estresado por la separación o que ha estado durmiendo con sus padres durante mucho tiempo, probá colocar un colchón en el piso de tu habitación y premiarlo por acercarse cada vez más a su propia habitación.

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