A veces ir de compras con tu bebé puede ser una experiencia agradable. Otras veces es un desastre que acaba con vos y con tu bebé al borde de las lágrimas. Cambiá berrinches por sonrisas y buenos momentos con estos sencillos consejos.

Ocupate del asunto.

Asegurate de que tu bebé tenga un pañal limpio antes de salir de casa, para reducir o evitar las veces que tenés que ir al cambiador cuando vas de compras.

Planificá tu viaje de compras con prudencia.

Salí de compras cuando tu bebé haya descansado y comido lo suficiente, y tenga un buen estado de ánimo. Anotá los momentos en que tu supermercado o tienda tiene mayor actividad y evitá ir de compras durante esas horas.

Llevá una bolsa con truquitos.

Llevá un chupete o un juguete por si tu bebé se pone inquieto. No te olvides de hablar con tu bebé mientras recorren la tienda; a veces, una "conversación" atractiva es todo lo que se necesita para mantenerlo feliz y entretenido.

Hacé una lista.

Saber lo que necesitás antes de entrar en la tienda hará que tu viaje de compras sea organizado y conciso. También ahorrarás dinero si sólo comprás los artículos necesarios en lugar de llenar tu carrito con compras impulsivas.

Conocé la tienda

Cuanto más conozcas la disposición del supermercado, más rápido podrás hacer tus compras. Nada consume más tiempo y paciencia que deambular tratando de encontrar uno o dos ingredientes. No tengas miedo de pedir ayuda para encontrar el pasillo correcto y poder completar tu lista de compras.

La actitud lo es todo.

A los bebés les encanta imitar a sus padres. Si al ir de compras vos estás relajada, tu bebé podría estar más quieto y feliz. Tené una actitud positiva, y a tu pequeño (¡y a vos!) le encantará ir de compras juntos.

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