La mayoría de los padres habla mucho o utiliza un lenguaje poco claro cuando le enseñan a un niño. Muchas palabras o términos vagos sólo lo confunden o lo abruman.

De forma que tenés que hacer que sea simple. Seguí estos consejos:

  • Decile a tu hijo que lo que hizo está mal. Por ejemplo: "No se deben comer las plantas".

  • Decile qué hacer en su lugar. "Recogé tu autito" y hacelo con él.

  • Evitá frases vagas tales como "¡Basta!", "Sé bueno", "Calmate" o "Hacé lo que te dijeron". Los niños pequeños (e incluso los más grandes) no entenderán qué les dicen.

Consejo práctico:

Observá cómo reaccionás cuando un niño va corriendo hacia la calle. Si lo perseguís, es posible que él te desafíe al correr más rápido. Considerá gritar fuerte "¡Detenete!" Quizás así se detenga y corra más despacio, y te permitirá alcanzarlo.

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