Con los pañales de hoy en día, puede ser casi imposible darte cuenta si un pañal está mojado con solo tocarlo. Intentá cambiarlo después de cada comida al principio, así como después de cada deposición. Mientras tenga el cordón umbilical, usá pañales con recorte umbilical (o doblá los pañales comunes), y asegurate de limpiar el ombligo con un algodón cuando lo cambies.

Aquí hay algunos consejos más sobre el cambio de pañales.

  • Podés usar toallitas húmedas siempre que cambies un pañal, pero resultan especialmente útiles cuando el pañal está muy sucio.

  • Si querés, podés aplicar un bálsamo o vaselina antes de poner un pañal limpio, para prevenir erupciones o dermatitis en la zona del pañal.

  • Envolvé firme, pero cómodamente a tu bebé con el pañal limpio y ajustá las bandas elásticas al frente.

  • Si la piel del bebé está rojiza en la zona del pañal cuando lo cambiás, es porque está demasiado ajustado o porque tu bebé ya necesita un talle más grande de pañal.

Si los derrames comienzan a ser frecuentes, quizás sea hora de cambiar el tamaño del pañal por uno más grande.

En lo que respecta al cuidado del cordón umbilical de tu bebé, tené en cuenta los siguientes consejos.

  • Cuidá el cordón umbilical de tu bebé hasta que se caiga solo (por lo general, eso sucede entre 10 días y 3 semanas después del parto).

  • Limpiar el cordón con un algodón o hisopo en cada cambio de pañal suele ser suficiente, pero preguntale a tu médico si te recomienda alguna otra cosa.

  • Prestá especial atención al área de la base del cordón umbilical, cerca del ombligo. Limpiá el área suavemente pero a fondo para quitar cualquier residuo húmedo que se pueda haber acumulado allí.

  • Asegurate de que el cordón quede al aire libre durante algunos momentos cada día. Usá un pañal con recorte umbilical (o un pañal común con el borde doblado) y evitá ponerle al bebé ropa ajustada en el área del abdomen.

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