Uno de los problemas de estómago más comunes es la diarrea: las deposiciones líquidas con una apariencia y frecuencia distintas a las que tu bebé ha tenido antes. (Este es un detalle importante, ya que muchos pequeños, especialmente los bebés amamantados, normalmente presentan deposiciones líquidas o blandas).

La mayoría de las diarreas infecciosas son generadas por virus que tienden a ser más comunes durante el verano, pero pueden presentarse en cualquier momento. Generalmente, estas infecciones duran varios días, solo tenés que darles tiempo.

Mantené a tu bebé hidratado

La clave es darle a tu bebé mucho líquido, incluso si no tiene apetito ni parece estar sediento. Continuá alimentándolo si la diarrea es leve. Podés darle porciones pequeñas de alimentos blandos que contengan fibras (pectina) durante el día. Intentá darle compota de manzana, arroz, banana y puré de papas. Si el bebé toma leche de fórmula, agregá 30 a 60 ml (una o dos onzas) adicionales a la mezcla para diluir la fórmula un poco. Evitá darle té, ya que no tiene las sales necesarias, al igual que los jugos de frutas, y pueden incrementar la pérdida de fluidos debido al alto contenido de sal. Si las deposiciones del bebé son frecuentes y líquidas (se producen cada hora, por ejemplo), es posible que debas darle de 30 a 60 ml (1 a 2 onzas) de solución electrolítica comercial cada una o dos horas durante un día, antes de retomar la rutina de alimentación regular.

Llamá para solicitar ayuda

Si tu bebé no mejora y continúa con diarrea, comunicate con tu médico. Suministrarle al bebé un medicamento contra la diarrea sin instrucciones explícitas de un médico con experiencia puede ser peligroso. Estos tratamientos pueden provocar constipación y sedación.

Nota: a menudo, la diarrea genera irritación de la piel en la zona del pañal. Tenés que cambiar el pañal de tu bebé con frecuencia, limpiarle la zona muy bien y untarle alguna solución a base de petrolato, para proteger la piel del bebé frente a las propiedades irritantes de las deposiciones blandas.

Cuándo llamar

Es difícil determinar cuándo es necesario comunicarse con el médico, pero si percibís alguno de los siguientes síntomas en tu bebé, llamá al médico de inmediato:

  • Boca seca, falta de lágrimas, orina oscura o comportamiento poco saludable

  • Deposiciones con pus o sangre, de color oscuro o verde persistente

  • Vómitos acompañados de diarrea durante más de ocho horas

  • Fiebre alta o dolor abdominal fuerte acompañado de diarrea.

Las quejas por dolor leve de estómago son típicas en los niños pequeños. Es importante que comprendas cómo tratar estas situaciones para evitar las consultas en las salas de emergencia, las hospitalizaciones o la incomodidad prolongada. ¡Tu pequeño pronto se sentirá mejor!

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