¿Creés que no podrás comer fuera hasta que tu hijo cumpla 10 años? Resulta que ir a un restaurante con el nuevo bebé a tu lado es posible e, incluso, agradable. Todo lo que necesitás es un poco de preparación y cosas necesarias para tener una experiencia divertida al salir a cenar en familia.

Investigá Probablemente no sea buena idea cenar con tu pequeño en un restaurante formal y lujoso. Buscá un lugar cercano que sea informal y animado (pero no muy ruidoso), y donde estén acostumbrados a los bebés como clientes.

Higiene de la silla alta Para evitar estar toda la comida preocupada por los gérmenes que podría recoger tu bebé, llevá suficientes toallitas húmedas.

Envasá comida extra ¡Un bebé pequeño que se alimente antes puede incluso quedarse dormido durante tu comida! Si tenés un niño mayor, tené a mano bocadillos como galletas, para calmarlo mientras espera a que llegue la comida.

Juguetes pequeños Un libro para bebés, un peluche o juguetes para apretar son perfectos para golpear contra la mesa sin hacer demasiado ruido.

Baberos y vajilla a prueba de bebés Los baberos lavables o descartables facilitan la limpieza. Si el babero es reutilizable, considerá guardarlo en una bolsa plástica luego de las comidas. También es una buena idea llevar una cuchara y tazón para bebés en caso de que tu pequeño sienta ganas de tirar al suelo la vajilla del restaurante que está en la mesa.

Esperá lo inesperado Vale la pena estar preparada, pero no siempre podés anticipar un berrinche en público o un ataque de llanto. Preparate para alejarte con tu bebé por un momento o pedir la cuenta temprano, si tu bebé decide que prefiere comer en casa.

Salir a comer en familia no tiene que ser un calvario. Cuanto más vayas a restaurantes con tu bebé, mejor preparada estarás para anticiparte a sus necesidades cuando salgan de casa para ir a comer.

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