La mayoría de los temores de los niños son predecibles y sirven para mantenerlos seguros. Muchos niños de esta edad tienen miedo a los ruidos fuertes, a las multitudes, a la gente nueva e incluso a las cosas que, para un adulto, son absolutamente benignas, como un zoológico interactivo.

Respetá los sentimientos de tu hijo. Animalo a probar cosas nuevas, observá su reacción frente a estas experiencias y seguilo. Quedate cerca en todo momento. Por ejemplo, si ves a alguien que pasea un perro, preguntale al dueño si es seguro tocarlo. Luego tomá a tu hijo de la mano y mostrale cómo acercarse al animal. Si se muestra reacio, apartate. Forzarlo a enfrentar una situación desconocida antes de que esté preparado aumentará su desconfianza y debilitará su confianza en vos.

Los niños no aprenden cuando tienen miedo. Cuando esté relajado y sin presiones, tu hijo observará tu reacción frente a una situación extraña y, eventualmente, seguirá tu ejemplo. Así que mostrá entusiasmo y apoyá los avances de tu hijo. Dale tiempo para que asimile cada situación nueva, y está presente para mostrarle cómo actuar.

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