Dormir lo suficiente es esencial para el desarrollo saludable de tu hijo y para tu propia salud. Encontrá aquí una idea para ayudar a calmar a tu hijo y encaminarlo al mundo de los sueños.

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Diseñá una rutina

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Comenzá todas las noches con una rutina relajante: ponerse el pijama, cepillarse los dientes y lavarse la cara todas las noches definirá que estas son las cosas que se hacen antes de ir a dormir. Resistí la tentación de excitar a tu niño con más juegos.

Sé coherente

Mantené la misma rutina. Cuando llegue el momento de ir a dormir, tu niño sabrá qué se espera de él.

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Hacé que se sienta cómodo

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Permití que lleve su muñeco o manta preferida a la cama. Permitile beber agua y encendé una luz de noche antes de cerrar la puerta. Esto le dejará menos excusas para salir de la cama.

Hacé una pausa antes de acudir a su llamado

Cada vez que te llame, esperá unos segundos más antes de ir. Cuando finalmente respondas, recordale que es hora de dormir. Si vas a su cuarto, no enciendas la luz y sé breve.

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Tené paciencia

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Enseñarle a tu hijo buenos hábitos de sueño no sucede de la noche a la mañana. Seguí haciendo lo mismo a la hora de dormir y eventualmente tu hijo aprenderá a seguir el plan.

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