¿A tu pequeño no le gusta comer vegetales? Probá estas formas fáciles y creativas de esconder en su dieta algunos, ya sabés qué, ricos en nutrientes. Y recordá ofrecerle vegetales regularmente, todos los días, incluso si no los come. ¡Te sorprenderás cuando decida darles un mordisco!

1. Sé un buen ejemplo. Los hijos tienen a sus padres como principales modelos a seguir y, en general, les gusta copiar lo que ven. Si tu hijo te ve comiendo vegetales con regularidad, tendrá más ganas de probarlos.

2. Variá los tipos y las texturas. Serví los vegetales de formas diferentes— enlatados, frescos o congelados. Cada tipo tiene un sabor y una textura diferente, así que mientras un niño querrá comer frijoles verdes enlatados, otro los preferirá frescos y al vapor. A nivel nutricional, son casi todos iguales, con la excepción de que los vegetales enlatados tienen mucha más sal. Si esto te preocupa, simplemente enjuagalos. Pero recordá el punto principal es comer vegetales, no preocuparse por la sal. Si tu hijo ama la textura del puré de papas, probá si quiere comer otros vegetales pisados o hechos puré.

3. Agregá salsas y aderezos. Si el queso, la mantequilla o la salsa ranchera marca toda la diferencia entre comer vegetales o no, ¡dejá que tu hijo las coma! Algunas veces, agregar queso fundido sobre el brócoli o el coliflor hará que el vegetal sea más aceptado. Ofrecé una papa horneada y animá a tu hijo a que le ponga algunas cucharadas de vegetales por encima, antes de cubrirla con salsa de queso o crema agria. A los niños les encanta sumergir sus alimentos en salsas, así que podés animarlos a comer vegetales crudos, como tiras de pimiento morrón, con su aderezo preferido. Sé cautelosa con los niños de menos de dos años, ya que los vegetales crudos pueden presentar riesgo de asfixia.

4. Agregalos sobre una pizza. Probá cualquier vegetal que funcione sobre este clásico preferido de los niños. Agregá tomates cortados a la salsa de pizza. Agregá calabacín rallado, setas enlatadas o frescas, cebollas cortadas o aros de pimiento morrón rojo o verde. Algunos niños incluso disfrutarán de "ramilletes" de brócoli sobre su pizza. Si a tu hijo realmente le encanta el queso, asegurate de agregarlo sobre estos vegetales en la pizza.

5. Batí una tortilla. Salteáé algo de espinaca, setas, pimiento morrón y cebollas, y agregalos a la tortilla antes de plegarla. No te olvides de agregar un queso que sea saludable para los niños.

6. Mezclá un poco de ensalada de col. Quizás a tu hijo le encante el crujido y el color de la ensalada de col. Prepará tu propia mezcla de col preenvasada (o rallá vos misma un repollo) y agregá un aderezo para col de bajo contenido graso. Aumentá el color y los nutrientes en la ensalada al agregar algunas zanahorias ralladas. También podés probar servir ensalada de brócoli. Si le gusta la ensalada de col normal, quizás también disfrute mucho de esta "ensalada crujiente, color verde brillante". Es una excelente forma de agregar más brócoli rico en nutrientes a su dieta.

7. Untá con generosidad la salsa de espagueti. La salsa de espagueti y todos los productos enlatados de tomate cuentan como porciones de vegetales. Por esto, si los tomates son uno de los pocos vegetales que tu hijo acepta, coman espagueti con frecuencia. Podrías rallar algunos calabacines o zanahorias y agregarlos a la salsa de espagueti, pero tené cuidado con esto, ya que a veces — sale mal. No agregues demasiada sal ni especias. Siempre que sirvas palitos de pan, colocá un bol con salsa de espagueti al lado. Le encantará sumergir los palitos de pan en esta salsa rica en vitaminas y minerales.

8. Prepará sopas. Un niño que se niega a comer porciones de zanahorias o maíz puede aceptar comer una sopa de vegetales. Si ese es el caso, agregá algunos vegetales enlatados o congelados a la sopa cuando la estés cocinando.

9. Usá líquidos. El jugo de tomate y el jugo de vegetales cuentan como porciones de vegetales. Y ambos contienen vitaminas y minerales valiosos.

10. Serví más fruta. Si nada funciona en la categoría de los vegetales, ¡no te rindas! Simplemente serví más frutas. Las frutas tienen muchos de los nutrientes fundamentales que contienen los vegetales, como vitaminas A y C, y fibra. Duplicar la cantidad de frutas asegurará que tu niño obtenga todos los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable.

Pero al final de cuentas, si tu hijo está feliz, es saludable y avanza en su crecimiento aunque no quiera comer vegetales, probablemente no tengás mucho de qué preocuparte. Eventualmente aprenderá a comerlos.

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