Amamantar al bebé

Lactancia: Beneficios y consejos

La lactancia es una maravillosa manera de alimentar a tu bebé, así como una forma de establecer un vínculo amoroso entre ambos. Es un proceso natural que al principio puede llegar a ser desafiante, pero que te dará muchas satisfacciones una vez que lo tengas bajo control. Familiarízate con lo que sucede cuando amamantas, los beneficios para vos y tu bebé, y obtén consejos sobre cómo amamantar: desde cómo debe el bebé prenderse al pecho correctamente hasta el proceso de extracción de la leche materna.

¿Cuáles son los beneficios de la lactancia para mi bebé?

¿Cuáles son los beneficios de amamantar para mí?

¿Cómo amamantar?

¿Cómo luce la leche materna sana?

¿Cómo sé si mi bebé tiene hambre?

¿Cada cuánto tiempo debo amamantar?

¿Cómo sé que mi bebé está tomando suficiente leche?

Lo que se debe y lo que no se debe hacer cuando amamantas

¿Qué debo saber antes de extraerme leche?

¿Por cuánto tiempo debo darle pecho a mi bebé?

¿Alguna otra cosa que pueda ayudarme a amamantar a mi bebé?

¿Cuáles son los beneficios de la lactancia para mi bebé?

Los beneficios de la leche materna son muchos, por una parte contiene todos minerales y nutrientes que tu bebé necesita para crecer fuerte y sano, te permite darle consuelo cuando pide estar cerca de ti a través del contacto piel con piel que la lactancia brinda, y además gracias a la composición de la leche materna, amamantar reduce el riesgo de que tu bebé padezca de:

  • Infecciones en los oídos
  • Alergias
  • Eczema
  • Asma
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Neumonia
  • Diabetes infantil
  • Obesidad en la adolescencia y en su adultez
  • Síndrome de muerte súbita del bebé (SIDS)

Algunos estudios afirman que estimula el desarrollo del cerebro del bebé.

¿Cuáles son los beneficios de amamantar para mí?

No solo se beneficia el bebé sino también mamá. La lactancia materna ayuda a fortalecer el vínculo afectivo madre-bebé, ya que durante la succión del pecho se estimula la liberación de oxitocina, la "hormona del amor", que también ayuda al útero a recuperar su tamaño normal, es decir, el que tenía antes del embarazo. La leche materna es muy práctica, no necesita preparación y siempre está disponible. Otra ventaja importante: la lactancia puede reducir el riesgo de cáncer de mama y cáncer de ovario.

La lactancia materna también puede ayudarte a perder esos kilos que aumentaste durante el embarazo. Para producir la leche tu cuerpo usa parte de la grasa que has ido almacenando para este propósito, por lo que perderás peso de forma natural y al ritmo que tu cuerpo lo necesita. No te preocupes si tu peso baja lentamente, necesitarás de esta grasa para seguir produciendo leche a medida que tu bebé crece y demanda más leche.

¿Cómo amamantar?

El contacto piel con piel es fundamental para ayudar a producir leche materna y para que el bebé aprenda a prenderse a tu pecho correctamente, por eso es muy recomendable sostener a tu recién nacido directamente contra tu pecho desnudo inmediatamente después de que nazca. Intenta ahuecar tu seno en tu mano y acaricia el labio inferior de tu bebé con el pezón. Si el bebé bosteza o abre la boca, acércalo hacia tu seno y apunta el pezón hacia su paladar. Recuerda que debes acercar el bebé al pecho y no el pecho al bebé.

Los recién nacidos pueden lactar de 10 a 15 minutos en cada seno. Es posible que descubras que tu bebé solo quiere alimentarse de un seno o quizá tenga buen apetito y quiera comer doble. Cuando suelte uno de los pechos, ofrécele el otro para ver si todavía tiene hambre. Si no lo quiere, entonces anota o usa un sistema de tu conveniencia para recordar cuál fue el seno del que no tomó, para que comiences a alimentarlo con ese pecho la siguiente vez que pida comer. Esta práctica ayuda a evitar la mastitis Prueba también diferentes posiciones de lactancia para encontrar la que te resulte más cómoda. La comodidad y que te sientas segura mientras amamantas son muy importante en las primeras semanas durante las que se establece la lactancia.

¿Cómo luce la leche materna sana?

Los primeros días después del nacimiento del bebé notarás que tu leche es una sustancia espesa y de color más bien amarillento. Puede que te preguntes ¿se supone que así debería ser la leche materna? La respuesta es sí, lo que estás produciendo en esta etapa se llama calostro, es perfectamente normal y está destinado a ser la primera comida de tu bebé, así como su primera inmunización contra enfermedades. A esta edad, el estómago de tu bebé solo puede almacenar el equivalente a una cucharadita de líquido, por lo que no esperes que coma mucho al principio.

Entre dos y cinco días después de que hayas empezado a producir calostro notarás que tu leche se vuelve más cremosa. Esta leche se produce a medida que tus senos pasan de producir calostro a leche materna madura. La leche materna madura entra en producción completa al final de la segunda semana después del nacimiento de su bebé. La leche madura es más ligera que la primera leche de transición, no tan ligera como la leche desnatada, pero sí se vuelve más cremosa cuando se libera grasa más tarde durante el proceso de dar el pecho.

Los beneficios de la leche materna y su composición van evolucionando con el desarrollo de tu bebé. La naturaleza y tu cuerpo son sabios, confía en ti y si tienes dudas o preguntas consulta a tu asesora de lactancia o médico obstetra.

¿Cómo sé si mi bebé tiene hambre?

Cuando se trata de amamantar los tiempos son muy importantes. Si tu bebé está llorando, es un signo tardío de hambre, y un bebé intranquilo puede tener problemas para prenderse al pecho. Por eso es necesario atender a los signos de hambre antes de que el llanto empiece. Es recomendable ofrecerle el pecho a tu bebé cuando:

  • Está despierto y alerta
  • Mueve sus bracitos
  • Cierra sus puños
  • Se lleva los dedos a la boca
  • Hace movimientos de succión con su boca

Normalmente cuando tu bebé está satisfecho con la leche que ha tomado verás que cierra sus ojos, y relaja sus brazos y piernas.

¿Cada cuánto tiempo debo amamantar?

Deja que tu bebé establezca su propio horario. No te sorprendas si quiere lactar cada hora durante los primeros días. Esto ayuda a resolver tu pregunta sobe cómo producir más leche materna, ya que la toma frecuente estimula la producción y asegura el buen suministro de leche de acuerdo a las necesidades de tu recién nacido. A medida que se vaya desarrollando el estómago de tu bebé, es muy posible que el apetito de tu bebé cambie y probablemente empieces a amamantar cada 2 ó 3 horas, entre 8 a 12 veces al día.

¿Cómo sé que mi bebé está tomando suficiente leche?

Puede que te estés preguntando si tu bebé está recibiendo suficiente leche. Si lo escuchas tragar mientras lo amamantas, sabrás que está tomando leche. Si se queda dormido después de una comida, entonces definitivamente está satisfecho. Hay algunos bebés que se quedan dormidos en el pecho sin necesidad de haber comido suficiente, para evitar que esto pase es recomendable no abrigar demasiado al bebé cuando está comiendo así facilitamos que permanezca alerta.

Sabes que tu recién nacido está comiendo lo suficiente si:

  • Produce alrededor de seis pañales mojados y de dos a cinco deposiciones sueltas por día, hasta que cumpla las 6 semanas de vida
  • Su orina es de color amarillo pálido, no de color amarillo oscuro ni naranja
  • Tus senos se sienten suaves después de cada toma

Lo que se debe y lo que no se debe hacer cuando amamantas

Es posible que te estés preguntando qué puedes y qué no puedes hacer mientras amamantas, o si necesita seguir una dieta para amamantar para asegurarte de que tu bebé reciba todos los nutrientes que necesita. Mientras estás dando el pecho se recomienda:

  • Consumir entre 450 y 500 calorías adicionales por día para producir suficiente leche.
  • Comer pescado o mariscos dos o tres veces a la semana, pero evita los pescados con altos niveles de mercurio como pez espada, blanquillo, caballa gigante y tiburón.
  • Consulta a tu médico sobre seguir tomando el multivitamínico prenatal que tomaste durante el embarazo por el tiempo que decidas amamantar a tu bebé
  • Beber mucho líquido. Sobre todo agua, ya que es la base de la composición de la leche materna.
  • Bebe pocas bebidas con cafeína o evítalas por completo especialmente durante los primeros días después del nacimiento de tu bebé. [https://www.pampers.com.ar/embarazo/calculadora-de-embarazo]. Pasados estos días, una cantidad moderada de cafeína, aproximadamente 200 mg por día, es poco probable que afecte a tu bebé.
  • Evita beber más de dos bebidas alcohólicas por día, y siempre espera al menos dos horas después de beber alcohol antes de amamantar.
  • Pregúntale a tu profesional médico sobre tomar medicamentos mientras amamantas, ya que algunos pueden transmitirse a tu bebé en dosis bajas a través de la leche materna.
  • Evita fumar, ya que el humo de segunda mano puede dañar la salud de los bebés y también puede disminuir la producción de leche materna.
  • Habla con tu profesional de la salud sobre sus opciones de control de la natalidad orales que son seguros para el bebé durante la lactancia.

¿Qué debo saber antes de extraerme leche?

Si te estás preguntando cómo tener más leche materna, es bueno saber que la producción de leche materna funciona a demanda, de modo que cuanto más succiona tu bebé, más leche producirás. El extractor manual o mecánico puede ser útil si quieres aumentar la producción de leche materna o si tienes un bebé prematuro y no quieres perder tu leche mientras tu bebé está en la incubadora. Lo mismo si quisieras mantener tu suministro de leche en caso de ausentarte unas horas y el bebé estará al cuidado de otra persona. Estos son algunos consejos para extraer leche materna correctamente:

  • Estar en condiciones relajadas. El estrés puede reducir la cantidad de leche que produces, así que busca un lugar tranquilo, limpio y cómodo para realizar la extracción.
  • Extraerte leche con frecuencia. Esto mantendrá o aumentará la producción de leche materna. Incluso puedes usar un extractor eléctrico que puedas emplear en ambos senos simultáneamente, así ahorras tiempo.
  • Alimenta a tu bebé a demanda. Si notas que tu bebé está hambriento, trata de amamantarlo directamente. Esto también significa que tendrá más suministro de leche cuando quieras extraerla.
  • Bebe mucho líquido.

¿Por cuánto tiempo debo darle pecho a mi bebé?

Los profesionales de la salud recomiendan lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Después, puedes comenzar a introducir los primeros sólidos, sin dejar de amamantar hasta que tu bebé tenga 1 año. Acerca de cuándo dejar de dar el pecho, no hay un límite de tiempo establecido para la lactancia, es una decisión que debería darse entre el bebé y su mamá.

¿Alguna otra cosa que pueda ayudarme a amamantar a mi bebé?

Es posible que necesites un poco de ayuda para comenzar, especialmente si eres primeriza, y eso es perfectamente normal. Aquí hay algunos consejos para facilitar el establecimiento de la lactancia materna:

  • No tengas miedo de pedir ayuda. Pide a una enfermera o asesora de lactancia que te oriente la primera vez que amamantes a tu bebé. No todas las madres son iguales y cada bebé es distinto, por eso una persona calificada en este tema puede ayudarte a encontrar la mejor posición para amamantar. Es muy importante aprender a reconocer si el bebé está prendido al pecho correctamente, una asesora de lactancia te puede orientar muy bien en las técnicas y darte consejos muy útiles. Por ejemplo, usar una almohada para amamantar puede ser muy útil para hacer de la lactancia una experiencia más cómoda.
  • Durante los primeros seis meses del bebé puede ser más conveniente compartir habitación con el bebé para que puedas amamantar más fácilmente cuando tenga hambre. Recuerda que el bebé debe dormir en su propia cuna o moisés para evitar accidentes que pueden producirse al compartir cama.
  • Trata de evitar el uso de chupetes en las primeras semanas de vida, ya que algunos expertos sugieren que puede interferir con la lactancia materna, ya que el movimiento de succión es diferente al que el bebé realiza en el pezón. Los expertos recomiendan darle chupón una vez que la lactancia esté bien establecida, generalmente tres o cuatro semanas después del nacimiento.
  • Cuida tus pezones. Puedes dejar que la leche se seque de forma natural en los pezones, lo que en realidad puede calmarlos, pero si no tienes tiempo, simplemente dale unas palmaditas suavemente para que no queden gotas que puedan pegarse a tu sujetador. Es recomendable usar almohadillas entre tus senos y el sujetador para amamantar para evitar derrames y cámbialas con la frecuencia que consideres necesaria. Mientras te bañas, evitar el contacto del champú o el jabón con tus pezones ya que puede resecarlos y facilitar que se formen grietas. Si padeces pezones secos y agrietados, puedes usar lanolina purificada después de cada toma para calmar los pezones y ayudarlos a retener la humedad. Consulta a tu proveedor de atención médica si observas signos de mastitis, que incluyen síntomas parecidos al resfriado común, acompañados de dolor en los senos.

La lactancia materna es un proceso natural, pero puede tomar tiempo para que vos y tu bebé establezcan su rutina con éxito. De hecho, muchas madres necesitan ayuda en algún momento de las primeras semanas de lactancia.

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