Bebé con síntomas de roséola, durante un examen médico.

¿Qué es la roséola?

La roséola es una enfermedad común, generalmente leve y viral que puede afectar tanto a bebés como a niños pequeños, es decir entre 6 meses y 2 años de edad. A veces se la llama la sexta enfermedad, o roséola infantum; y, usualmente no es algo por lo que tengás que preocuparte. 

Normalmente, la roséola produce fiebre durante algunos días, seguida de una erupción. Sin embargo, en los casos leves, puede que ni siquiera notés los síntomas. Seguí leyendo y aprende lo más importante sobre los síntomas y sugerencias que te permitirán evaluar cuándo es el momento para contactar a tu médico.

Causas de la roséola

La roséola es una infección producida por dos cepas comunes del herpes humano. Los bebés entre 6 y 15 meses de vida tienen un riesgo más alto de contraer roséola, porque sus organismos no han desarrollado todavía los anticuerpos que podrían ayudarlos a luchar contra los virus.

Sin embargo, comúnmente la enfermedad puede afectar a los niños de hasta dos años de edad. (Recordá que los recién nacidos aún tienen los anticuerpos que recibieron de su madre mientras estaban en el útero). 

¿Cuáles son los síntomas de la roséola?

Si tu niño ha sido contagiado, los síntomas visibles pueden tardar de una a dos semanas en aparecer. Aunque es posible que no aparezca ningún síntoma, algunos de ellos podrían incluir:

  • Fiebre alta que comienza abruptamente y puede alcanzar los 105 ºF (40.5 º). Dura de tres a cinco días y luego desaparece abruptamente.

  • Erupciones

  • Inflamación de los ganglios del cuello

  • Dolor de garganta

  • Secreción nasal

  • Tos

  • Irritabilidad

  • Diarrea

  • Falta de apetito

  • Párpados hinchados

Respecto a las erupciones, debes saber que, aproximadamente de 2 a 4 días después de resultar enfermo, la fiebre del niño disminuye y aparece una erupción. En la mayoría de los casos, esta erupción:

  • Comienza en el tronco y se extiende a los brazos, las piernas, el cuello y la cara.

  • Es de color rosa o rosado.

  • Tiene llagas pequeñas que están ligeramente elevadas.

  • Dura desde unas pocas horas hasta 2 a 3 días. 

  • Por lo general no pica.

Tratamiento para la roséola

Es importante que sepas que el tratamiento para la roséola lo definirá tu médico con base en: 

  • La edad, salud e historial médico de tu pequeño 

  • La gravedad de la enfermedad

  • Tolerancia de tu bebé a medicamentos, procedimientos o tratamientos específicos

Recordá que el tratamiento ayudará a disminuir la gravedad de los síntomas de la roséola. Dado que es una infección viral, no hay cura para esta enfermedad.

¿La roséola es contagiosa?

La roséola es contagiosa, incluso en ausencia de erupción. Se puede contagiar a través de la saliva (por ejemplo, al compartir un vaso con alguien infectado) o a través del aliento (por tos o estornudos ). El periodo contagioso tiene lugar durante la fiebre.

A fin de evitar que tu bebé se contagie de roséola, mantenelo fuera de contacto de personas que estén infectadas. Si tu bebé ha estado en contacto con alguien que tuvo roséola, vigilá los síntomas del virus. 

De igual manera, tené en mente que tu hijo puede haber estado expuesto sin que lo supieses. Recordá que aunque nunca es agradable estar enfermo, la roséola es una enfermedad que la mayoría de los chicos contraen.

Los adultos también pueden contagiarse de roséola. En un adulto saludable los síntomas de la roséola tienden a ser leves. Aun así, los adultos podemos contagiar la roséola a los niños. Es por ello que, si alguien en casa la contrae, debés asegurarte de que todos se laven las manos regularmente, a fin de prevenir el contagio.

La roséola no suele ser una causa de alarma. Se trata de una enfermedad infantil común, lo más probable es que tu bebé se recupere pronto, así que permitile que descanse y tomalo con calma.

Fuentes

Sobre el contenido aquí publicado

La información de este artículo se basa en las recomendaciones de expertos que se encuentran en fuentes rigurosas: médicas, institucionales y/o gubernamentales. En ninguna circunstancia, el contenido de esta página debe reemplazar las sugerencias médicas y/o de especialistas. Es responsabilidad del lector siempre acudir a los profesionales para obtener orientación precisa. Para más información de nuestros lineamientos editoriales, consulta el apartado Ética Editorial de Pampers®.